sábado, 31 de octubre de 2009

Sirena

Tardo en reconocerlo, en entender que
exactamente era tan hombre de la cintura
para arriba, y tan sirena de la cintura para abajo.
[...]
Pero la frescura de su cuerpo me llama de una
felicidad vital. Le doy un beso y siento el frio
de su boca despertar cada celula de mi cuerpo.
"-No sufras mas, morocha, ya nadie va a hacerte daño."

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